Si hay dos productos estrella de la gastronomía conquense, en cuanto a dulces y licores se refiere, son el alajú y el resolí.

El alajú es el dulce por excelencia de Cuenca: lo encontrarás en cualquier sitio de la ciudad. Se trata de una pasta de miel y almendras con pan rallado, cortada en forma redonda y cubierta por dos obleas que le dan un aspecto de torta.
Como ya os he comentado en otra ocasión, el resolí es un licor de café que forma parte de la vida conquense, de sus costumbres y tradiciones.
En casa el alajú no termina de entusiasmar, es decir, se paladea con mucho gusto cuando hace tiempo que no lo tomamos, pero luego va sobrando, y ya no hay manera de colocarlo. Ya os comenté que a mis hijas no les termina de gustar, con lo cual ideé una operación recicle, que ya se ha hecho un hueco importante en los postres de casa, y de paso es un dulce que espero que ellas sigan haciendo cuando sean mayores, porque les encanta, y cuenten a quien se lo zampe que es un dulce que sabe a Cuenca.
A ello.
Receta
Ingredientes para la base de bizcocho
4 huevos
120 gr de azúcar
1 cucharadita de esencia de vainilla
120 gr de harina de repostería
1 pellizco de sal
Ingredientes para el relleno de chocolate y alajú
Media torta de alajú
200 gr de chocolate negro
125 de nata líquida
2 claras de huevo
4 gr de gelatina en hojas
50 gr de azúcar vainillado
Ingredientes para el almíbar
50 gr de azúcar
100 ml de resolí
½ vaso de agua
Preparación
1. Precalentar el horno a 180°.
2. Poner en un bol los huevos con el azúcar y la esencia de vainilla, y batir con una batidora de varillas eléctrica hasta que veamos que va blanqueando y que aumenta su volumen —unos 10-12 minutos, más o menos—.
3. Añadir la harina tamizada y envolver cuidadosamente la mezcla hasta que esté totalmente integrada.
4. Verter la preparación en una bandeja de horno forrada con papel de hornear de 30x40 cm aproximadamente, e introducir en el horno de 12 a 15 minutos.
5. Humedecer un paño, escurrirlo bien y extenderlo en la mesa.
6. Una vez cocido el bizcocho, darle la vuelta y posarlo sobre el paño. Retirar el papel de su base con cuidado.
7. Enrollar el bizcocho con sumo cuidado y con la ayuda del paño, que iremos tensando poco a poco a la vez que enrollamos. Dejar enfriar.
Preparación del almíbar
1. Echar el azúcar en un cazo con el agua y dejar que hierva. Añadir el resolí. Dejar que reduzca un poco, retirar del fuego y esperar a que esté frio.
Preparación del relleno de chocolate y alajú
1. Triturar el alajú hasta conseguir que quede como una pasta —queda muy denso—.
2. Poner la gelatina en agua fría.
3. Llevar la nata a ebullición en un cazo. Retirar del fuego.
4. Añadir la gelatina muy, muy escurrida. Mezclar bien.
5. Calentar el chocolate en el microondas con mucho cuidado, para que se deshaga. Es fundamental hacerlo a base de pequeños toques de pocos segundos, para controlar muy bien que se caliente pero no se queme.
6. Verter el chocolate y la pasta de alajú en la nata. Mezclar —nos quedará una crema muy densa—.
7. Montar las claras a punto de nieve y añadir al final el azúcar vainillado. Incorporar a la mezcla anterior delicadamente y sin batir.
Montaje
1. Extender una hoja grande de plástico en la mesa de trabajo.
2. Desenrollar el bizcocho con cuidado.
3. Con ayuda de una brocha emborrachar el bizcocho con el almíbar. A continuación, extender la crema de chocolate y alajú por igual.
4. Envolver el bizcocho ayudándonos del plástico, y presionando ligeramente.
5. Dejar en el frigo de un día para otro.
6. A la hora de servir, retirar el plástico, espolvorear con azúcar glas y servir frío.
Si no tenéis alajú, podéis sustituirlo por 100 gr de almendras garrapiñadas, avellanas o lo que se os ocurra que pueda proporcionar una consistencia de pasta densa una vez picado; para esto los frutos secos son de lo más agradecido.
Se come de una sentada, y ¡tiene un sabor tan rico y tan especial…!
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